VELAS FUERA

No entiendo qué obsesión tiene alguna gente en poner velas por toda la casa, velas con diferentes formas colores y formas, con lo peligroso que es. Cuantas casas habrán ardido porque se han prendido las cortinas por algún despiste de alguien que se ha dejado una vela encendida. Seguro que han ardido bastantes más de las que nos podemos imaginar. A mi lo de encender velas en casa me parece muy peligroso, por lo que no enciendo ninguna vela únicamente por mera precaución, ya he tenido incendios de sobra cuando le ardió el piso a mi tía, menos mal que no le ardió por dejarse una vela encendida. En la única situación en la que puedo usar velas, aparte de en mi cumpleaños, es cuando voy de camping, pero en algunos campings prohíben el uso de velas por lo que tuvimos que buscarnos otras fuentes de luz.

 

Mucha gente además, enciende las velas con la excusa de que son aromáticas y las dejan encendidas mientras no están en casa, eso es de ser descerebrado, con el fuego en casa no se juega, corres el riesgo de perderlo todo por una tontería. Y todavía se escuchan en las noticias, sucesos sobre gente que se ha dejado una vela y le ha prendido fuego al edificio. Que esa es otra cosa, ya no pones en peligro tu vida y tu casa, sino que pones en peligro a todos los vecinos que viven alrededor tuya, y en eso no piensan cuando encienden la vela.

 

Personalmente, restringiría el uso de velas por la peligrosidad que conlleva, a usarlas en las iglesias, para las fiestas de cumpleaños y en muy pocas ocasiones más. Están bien para tener en casa por si acaso se va la luz, pero no para usar de forma abusiva como hace casi todo el mundo.

 

Así que cuando vayáis a encender una vela en vuestra casa o vuestro piso, piensa primero en todas las condiciones de seguridad necesarias para que no pase nada que después haya que lamentar y si las has encendido recuerda también apagarla antes de salir de casa.

¿Cuáles son las cortinas que mejor van a mis ventanas?

Vestir las ventanas es un aspecto muy importante tanto a nivel decorativo como funcional. Y es que las cortinas cumplen esta doble función y ninguna de las dos debe pasar desapercibida: no debemos comprar cortinas solo por su aspecto estético pero tampoco debemos colocar unas cortinas muy funcionales que descuiden por completo la faceta decorativa.

Vale, todo esto lo tenía muy claro, no es tan difícil de entender, pero cuando uno se pone a buscar por internet, se encuentra con decenas de opciones. Y no sé si en vuestro barrio será diferente, pero donde yo vivo no conozco ninguna tienda especializada en cortinas. Ya he ido alguna vez a grandes superficies dedicadas al mueble, pero no es lo mismo. Lo que yo busco es una atención personalizada y eso no lo puedo conseguir en uno de esos espacios.

Como todos sabemos, internet es un arma de doble filo: tenemos muchísima información pero, precisamente por ello, es más difícil filtrarla y quedarse con lo válido. Por suerte, he conocido algunas webs que ofrecen información detallada y me ha servido para avanzar un poco.

Por ejemplo, he empezado a pensar en la posibilidad de colocar estores en vez de cortinas en alguna habitación. Existen tipos de estores que son más funcionales que las cortinas y, a la vez, más fáciles de colocar. Todo depende de la ventana y el espacio que queramos vestir.

Para mi despacho, por ejemplo, llevo tiempo buscando una forma para cubrir las ventanas pero no he acabado de estar muy convencido de las cortinas que he encontrado. Además, si quiero unas cortinas a medida me van a salir bastante caras. Sin embargo, he encontrado algunos estores cuyo mecanismo es bastante sencillo y pueden ofrecerme lo que ando buscando.

En el dormitorio sí que hemos colocado ya las cortinas. Debido a su estructura y a su longitud y altura necesitaríamos más de un estor y no nos compensaba. Encontramos por internet una tienda que ofrecía cortinas bastante baratas de tamaños estándar y uno de ellos nos venía bien, al menos a priori. Y efectivamente, una vez colocadas hemos quedado muy satisfechos.

LO MÁS CÓMODO DE PONER EN TU VENTANA

Los estores están más de moda que nunca, en casi todos los pisos de mis amigos a los que voy casi todos tienen estores en sus ventanas, ya que son muy fáciles de instalar y de limpiar, hay que recordar que las cortinas de toda la vida dan un latazo a la hora de lavarlas y no todo el mundo tiene una lavadora en la que le entren unas cortinas si son un poco grandes. Mis amigos han decidido comprarlos estores online, ya que así les salían más baratos y podían escoger los colores y los materiales que más les gustaban y que más les pegaban con la decoración de sus pisos.

 

Es cierto que hay que tener en cuenta que los estores son muy útiles ya que dejan pasar la cantidad de luz que tú mismo decidas y al mismo tiempo deja pasar el aire que en esta temporada de verano es algo que no se debe olvidar, hay que aprovechar cualquier ligera brisilla si es que la hay porque este año que está siendo el más caluroso de los últimos años, para comprar un ventilador es casi imposible, en cantidad de comercios de venta de electrodomésticos no les quedan existencias desde hace bastante tiempo.

 

El otro día me comentó un amigo en poner un ventilador de techo pero llegó a la conclusión de que los ventiladores no combinan bien con los estores ya que hacen ruido cuando se mueven y chocan contra la pared o la ventana, eso en mi caso no es un problema ya que no tengo ningún estor en mi ventana, sino que tengo una contraventana de madera que para dormir es ideal ya que no deja pasar nada de luz. Pero si al contrario a mí no tienes problemas para dormir con la claridad poner un estor en la ventana es la mejor solución y los puedes encontrar muy baratitos.

 

Al final que cada uno ponga en las ventanas de su casa lo que más le guste y mejor función haga, que en definitiva la funcionabilidad es lo que más valoramos en estos casos.

Descubriendo la cocina al horno

Todo cambió hace un par de Navidades. En casa de mi suegra olía a chamusquina, pero peor que otras veces. Estábamos todos en el salón, cuando empezamos a notar que el raro olor venía acompañado de humo. Raudos nos desplazamos hacia el lugar de los hechos, donde vimos que los langostinos se estaban pasando de vuelta y el fuego comenzaba a subir hacia las paredes. Mi suegro actuó con rapidez para evitar males mayores.

Tuvieron que venir hasta los bomberos. Se habían quemado los estores cocina, parte del armario, la encimera… La cosa fue bastante grave a nivel material, pero todos salimos bien parados físicamente. Aquella Nochebuena tan especial me supuso, sin embargo, mantener una larga conversación con mi suegra sobre la cocina al horno.

Para mí, el horno siempre había sido una especie de convidado de piedra, casi como el lavavajillas. Suelen estar en las cocinas, pero yo era más de nevera y fogones. El horno sí, para calentar unas pizzas o descongelar pan, funciones instrumentales, pero poco más. Lo de asar un pollo o cocinar una lubina al horno me parecía de 2 estrellas Michelin, algo solo al alcance de los elegidos. Pero, por supuesto, no es así.

Mientras mi suegra descolgaba los estores cocina semiquemados me empezó a indicar que el horno era súper fácil de usar para decenas de recetas, que no había que tenerle tanto miedo, y que servía para algo más que para cocinar pizzas.

Así que cuando volvimos a casa me puse el gorro de chef y empecé con el horno. Lo primero que hice fueron unas verduras al horno. La parrillada de verduras era uno de nuestros platos preferidos, pero probamos a hacerlas al horno y también quedaron muy sabrosas. Y después nos pasamos al pescado. Apostamos fuerte y fuimos a por la lubina, un pescado que nos gusta mucho cuando salimos fuera a comer, pero que nunca habíamos hecho en casa. Tengo que decir que la primera vez no nos quedó fetén, pero era comestible… De cualquier manera, el horno se ha convertido en una pieza indispensable de nuestro día a día.