LO MÁS CÓMODO DE PONER EN TU VENTANA

Los estores están más de moda que nunca, en casi todos los pisos de mis amigos a los que voy casi todos tienen estores en sus ventanas, ya que son muy fáciles de instalar y de limpiar, hay que recordar que las cortinas de toda la vida dan un latazo a la hora de lavarlas y no todo el mundo tiene una lavadora en la que le entren unas cortinas si son un poco grandes. Mis amigos han decidido comprarlos estores online, ya que así les salían más baratos y podían escoger los colores y los materiales que más les gustaban y que más les pegaban con la decoración de sus pisos.

 

Es cierto que hay que tener en cuenta que los estores son muy útiles ya que dejan pasar la cantidad de luz que tú mismo decidas y al mismo tiempo deja pasar el aire que en esta temporada de verano es algo que no se debe olvidar, hay que aprovechar cualquier ligera brisilla si es que la hay porque este año que está siendo el más caluroso de los últimos años, para comprar un ventilador es casi imposible, en cantidad de comercios de venta de electrodomésticos no les quedan existencias desde hace bastante tiempo.

 

El otro día me comentó un amigo en poner un ventilador de techo pero llegó a la conclusión de que los ventiladores no combinan bien con los estores ya que hacen ruido cuando se mueven y chocan contra la pared o la ventana, eso en mi caso no es un problema ya que no tengo ningún estor en mi ventana, sino que tengo una contraventana de madera que para dormir es ideal ya que no deja pasar nada de luz. Pero si al contrario a mí no tienes problemas para dormir con la claridad poner un estor en la ventana es la mejor solución y los puedes encontrar muy baratitos.

 

Al final que cada uno ponga en las ventanas de su casa lo que más le guste y mejor función haga, que en definitiva la funcionabilidad es lo que más valoramos en estos casos.

Descubriendo la cocina al horno

Todo cambió hace un par de Navidades. En casa de mi suegra olía a chamusquina, pero peor que otras veces. Estábamos todos en el salón, cuando empezamos a notar que el raro olor venía acompañado de humo. Raudos nos desplazamos hacia el lugar de los hechos, donde vimos que los langostinos se estaban pasando de vuelta y el fuego comenzaba a subir hacia las paredes. Mi suegro actuó con rapidez para evitar males mayores.

Tuvieron que venir hasta los bomberos. Se habían quemado los estores cocina, parte del armario, la encimera… La cosa fue bastante grave a nivel material, pero todos salimos bien parados físicamente. Aquella Nochebuena tan especial me supuso, sin embargo, mantener una larga conversación con mi suegra sobre la cocina al horno.

Para mí, el horno siempre había sido una especie de convidado de piedra, casi como el lavavajillas. Suelen estar en las cocinas, pero yo era más de nevera y fogones. El horno sí, para calentar unas pizzas o descongelar pan, funciones instrumentales, pero poco más. Lo de asar un pollo o cocinar una lubina al horno me parecía de 2 estrellas Michelin, algo solo al alcance de los elegidos. Pero, por supuesto, no es así.

Mientras mi suegra descolgaba los estores cocina semiquemados me empezó a indicar que el horno era súper fácil de usar para decenas de recetas, que no había que tenerle tanto miedo, y que servía para algo más que para cocinar pizzas.

Así que cuando volvimos a casa me puse el gorro de chef y empecé con el horno. Lo primero que hice fueron unas verduras al horno. La parrillada de verduras era uno de nuestros platos preferidos, pero probamos a hacerlas al horno y también quedaron muy sabrosas. Y después nos pasamos al pescado. Apostamos fuerte y fuimos a por la lubina, un pescado que nos gusta mucho cuando salimos fuera a comer, pero que nunca habíamos hecho en casa. Tengo que decir que la primera vez no nos quedó fetén, pero era comestible… De cualquier manera, el horno se ha convertido en una pieza indispensable de nuestro día a día.