La ‘capital’ de la Costa del Sol recibe a millones de viajeros al año, y un alto porcentaje de ellos corresponde a turistas itinerantes, es decir, que se desplazan en coche, autocaravana u otro vehículo privado. Sin planificación, esta experiencia puede verse ensombrecida por las restricciones a la movilidad o la dificultad para encontrar un aparcamiento libre. Para evitarlos, se recomienda buscar un Parking Low Cost en Málaga antes de ponerse en ruta y tomar esta misma precaución con el alojamiento, el restaurante y otros servicios turísticos.
Además, la reserva anticipada de estacionamientos, hoteles, etcétera, no es una opción en los meses de junio, julio y agosto. La temporada alta trae consigo un boom en las reservas, por lo que toparse con el cartel de «ocupado» es habitual durante este periodo.
También es recomendable planificar la ruta hasta Málaga, así como las escapadas a Mijas, Frigiliana y otros pueblos de su periferia. Esto incluye organizar las paradas y descansos, trazar un itinerario sin demasiados peajes o localizar gasolineras y puntos de recarga cada cierto número de kilómetros.
La flexibilidad de moverse en vehículo propio permite diseñar un itinerario a medida, en el que no deberían faltar destinos como Ronda, Marbella o el Parque Natural del Torcal de Antequera. Con diferencia, la Ruta de los Pueblos Blancos es una de las más apreciadas por los entusiastas del caravaning.
Los conductores más precavidos se cuidarán de emprender viaje sin antes consultar el parte meteorológico. Málaga encabeza el ranking de provincias donde se registran las temperaturas más altas en verano, por lo que es importante conocer el clima con antelación, para así aprovisionarse de botellas de agua, sombrillas, el protector solar y otros aliados contra el calor. Tampoco está de más agregar al equipaje un kit de emergencia, con el clásico botiquín, linterna, herramientas y suministros básicos.