¿La implantología dental tiene edad? La respuesta es no. Cada vez son más las pólizas que, como adeslas cobertura del seguro dental familiar, ofrecen esta cobertura a sus pacientes séniors. A diferencia de una dentadura tradicional, los implantes restauran por completo el habla y la función masticatoria del usuario, que puede despreocuparse de los cuidados y el mantenimiento que requieren las prótesis removibles.
A partir de los dieciocho años de edad, cualquier persona con la calidad ósea adecuada puede beneficiarse de la implantología dental, incluidos los mayores de sesenta y cinco años. Este público puede mejorar su calidad de vida gracias a estos productos sanitarios, que permiten consumir alimentos sólidos y mantener una óptima salud digestiva.
La pérdida de piezas dentales supone un problema para el habla, lo que puede mermar la autoestima del anciano y dificultar su capacidad para socializar. Los implantes dentales, al restablecer la anatomía de la boca, hacen que la pronunciación vuelva a ser clara y fluida, sin las carencias fonéticas que sufren aquellas personas que pierden, por ejemplo, los incisivos frontales y laterales, por la importancia de estos dientes en el control del flujo de aire.
Al conservar la masticación, las personas de la tercera edad disfrutan de una mayor autonomía en su día a día, disminuyendo su dependencia de cuidadores o familiares para el troceado de los alimentos o la preparación de purés y consomés. Respecto a la limpieza bucal, las prótesis removibles generan mayores molestias que los implantes, cuya higiene es similar a una dentadura natural.
La decisión de preservar la estructura ósea también afecta positivamente a la salud oral, ya que los implantes contribuye a dar volumen y densidad al hueso maxilar. Desde un punto de vista estético, estos productos odontológicos ayudan a conservar la sonrisa y la apariencia natural de la boca.