Los treinta, la edad perfecta para reinventarse 

Nunca es tarde para comenzar de nuevo, pero si hay una edad perfecta para hacerlo son los treinta. La década de los treinta para ser exactos. Muchas personas tienen que elegir qué quieren hacer de su vida en plena adolescencia, cuando la vida adulta parece muy lejana y las preocupaciones son otras. 

En ese momento hay que decidir qué carrera se va a estudiar o para qué profesión nos vamos a preparar y, muchas veces, no acertamos en la elección. O, directamente, optamos por la vía fácil y no estudiar para acceder rápido a un mercado laboral de baja calificación, pero en el que es fácil encontrar cosas. Pero, pasado el tiempo, esos trabajos dejan de ser interesantes y se busca algo que aporte un salario más estable y que permita independizarse y, tal vez, formar una familia.

En ocasiones, nos hemos formado, pero al llegar al mercado laboral hemos descubierto que aquello que nos parecía el trabajo ideal no lo es tanto. O, simplemente, no hay salidas laborales para lo que era nuestra pasión. Y, tras un tiempo de lucha, llega el momento de replantearse las cosas.

En la década de los treinta todavía somos suficientemente jóvenes como para tener margen para recomenzar y formarnos, ya sea estudiando otra carrera ya sea con un curso que nos habilite para trabajar en aquello que nos gusta y que, esta vez sí, tiene salidas laborales, como un curso desarrollo software.

La ventaja de los cursos es que normalmente duran un año escolar o incluso menos y ya nos permiten trabajar. Incluso si realizamos alguno que nos dé una titulación de formación profesional, podemos obtenerlo en un par de años. La universidad supone un mínimo de cuatro años y luego un máster para habilitarse para lo que se desea.

Esta formación puede combinarse con trabajos eventuales para conseguir tener una cierta independencia económica, algo que siempre es importante a esas edades. Especialmente si se realiza online, ya que son estudios adaptados para personas que trabajan y permiten una flexibilidad a la hora de estudiar y preparar las tareas, sin depender de horarios estrictos para ir a clase.

Pero ¿y si se tiene más edad? Cada vez es más habitual que personas de edades más avanzadas aprovechen una temporada en el paro para reinventarse y comenzar con una nueva profesión, incluso no relacionada con lo hecho anteriormente.