Cuando un ser querido fallece, además del dolor emocional, hay que enfrentarse a una serie de trámites legales que pueden resultar complejos y abrumadores. La gestión de una herencia es un proceso que requiere tiempo, paciencia y, sobre todo, el asesoramiento de un profesional. Si te encuentras en esta situación, buscar un “abogado herencias Vigo” puede ser la mejor decisión para evitar problemas y garantizar que se cumpla la voluntad del fallecido.
Lo primero que hay que hacer es obtener el certificado de defunción, que es el documento oficial que acredita el fallecimiento de la persona. Con este certificado, se puede solicitar el certificado de últimas voluntades, que es un documento que indica si la persona fallecida otorgó o no testamento, y en caso afirmativo, ante qué notario lo hizo. Si existe testamento, el proceso es más sencillo, ya que la voluntad del fallecido está clara. Pero si no hay testamento, hay que realizar una declaración de herederos abintestato, que es un procedimiento notarial o judicial que determina quiénes son los herederos legales.
Una vez que se sabe quiénes son los herederos, hay que realizar un inventario de los bienes y deudas del fallecido. Esto incluye inmuebles, vehículos, cuentas bancarias, acciones, joyas, obras de arte… Todo lo que formaba parte del patrimonio del fallecido debe ser inventariado y valorado. Es importante ser exhaustivo en este proceso, para evitar problemas futuros. También hay que tener en cuenta las posibles deudas del fallecido, ya que los herederos las asumen junto con los bienes.
Con el inventario completo, se procede a la partición de la herencia. Es decir, se reparten los bienes y las deudas entre los herederos, según lo establecido en el testamento o en la ley. Este es un momento delicado, en el que pueden surgir conflictos entre los herederos. Por eso, es fundamental contar con el asesoramiento de un abogado, que pueda mediar entre las partes y buscar una solución justa y equitativa para todos. El abogado también se encargará de redactar el cuaderno particional, que es el documento en el que se recoge el reparto de la herencia.
Una vez que se ha realizado la partición, hay que liquidar los impuestos correspondientes. El impuesto de sucesiones y donaciones es un impuesto autonómico, por lo que la cuantía a pagar varía según la comunidad autónoma en la que residía el fallecido. También hay que liquidar la plusvalía municipal, que es un impuesto que grava el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana. Estos trámites pueden ser complejos, por lo que es recomendable contar con la ayuda de un profesional.
El papel del abogado en la gestión de una herencia es fundamental. No solo se encarga de los trámites legales, sino que también ofrece asesoramiento y apoyo emocional a los herederos. Les explica el proceso paso a paso, resuelve sus dudas, y les ayuda a tomar decisiones informadas. El abogado también se encarga de defender los intereses de sus clientes, en caso de que surjan conflictos con otros herederos o con la Administración.
Contar con un abogado especializado en herencias te ahorrará tiempo, dinero y preocupaciones. Te garantizará que el proceso se realiza de forma correcta y legal, y te ayudará a evitar errores que pueden tener consecuencias económicas importantes. Además, te proporcionará la tranquilidad de saber que estás en buenas manos, y que tus derechos están protegidos. Es una inversión que merece la pena. No es algo opcional, es una necesidad.